Comparar un riñón “sano” con uno “dañado” puede ser impactante. Vasos sanguíneos obstruidos, tejidos deteriorados y estructuras internas afectadas revelan una realidad que normalmente no vemos. Pero más allá del impacto visual, es importante comprender qué provoca este deterioro y cómo prevenirlo.
Uno de los enemigos silenciosos de los riñones es el estilo de vida moderno. Las dietas ricas en sal, azúcar y alimentos ultraprocesados sobrecargan el sistema. El exceso de sodio obliga a los riñones a trabajar más de lo necesario, mientras que el consumo excesivo de azúcar afecta directamente a los vasos sanguíneos que los irrigan. Con el tiempo, esta tensión constante pasa factura.
…recorriendo y afectando los riñones, causando daños que podrían haberse evitado con una intervención oportuna.
