1 pizca de sal – Realza el sabor natural de la masa y fortalece la estructura del gluten para una mejor elasticidad.
1 cucharada de aceite de oliva (opcional) – Añade suavidad adicional a la masa y facilita el proceso de amasado, especialmente en climas secos.
Para el relleno clásico de ricotta y espinaca:
250 g de ricotta fresca – Queso cremoso y suave que forma la base del relleno tradicional. Su textura delicada y sabor neutro permite que otros ingredientes brillen.
200 g de espinacas frescas – Aportan color vibrante, sabor fresco y valor nutricional. Deben estar bien escurridas para evitar que el relleno quede aguado.
50 g de queso parmesano rallado – Intensifica el sabor con su carácter salado y añejo, elevando la complejidad del relleno.
1 huevo pequeño – Actúa como ligante natural, uniendo todos los componentes del relleno y proporcionando estructura.
Nuez moscada al gusto – Especia tradicional que complementa perfectamente los sabores lácteos y vegetales con su aroma cálido y distintivo.
Sal y pimienta negra – Condimentos esenciales para equilibrar y realzar todos los sabores del relleno.
