1. Agregue aceite de krill a su rutina diaria. Funciona de forma diferente al aceite de pescado: si toma aceite de pescado, considere reemplazarlo con aceite de krill. A diferencia del aceite de pescado, el aceite de krill une los omega-3 como el EPA y el DHA a los fosfolípidos, el mismo tipo de grasa que compone las membranas celulares. Esto significa que su cuerpo lo absorbe mejor donde más lo necesita: en el hígado y las células. En el estudio, el aceite de krill redujo la grasa hepática, mejoró la sensibilidad a la insulina y redujo el estrés oxidativo en tan solo 60 días. 4
2. Consuma más alimentos que favorezcan el metabolismo de las grasas, especialmente pescado azul: Si prefiere fuentes de origen alimentario, priorice el pescado silvestre como el salmón de Alaska, las sardinas, las anchoas y la caballa. Estos son ricos en ácidos grasos omega-3 y bajos en contaminantes. Obtener omega-3 de los alimentos le brinda a su cuerpo las herramientas para controlar la inflamación y favorecer el procesamiento de las grasas, especialmente en el hígado.
3. Evite los suplementos de omega-3 de baja calidad que son más perjudiciales que beneficiosos: La mayoría de los aceites de pescado del mercado son propensos a la oxidación, lo que significa que se enrancian fácilmente, especialmente si se almacenan incorrectamente. Los aceites rancios producen compuestos dañinos que promueven la inflamación en lugar de reducirla. El aceite de krill está protegido naturalmente por la astaxantina, un antioxidante que evita que se descomponga y se vuelva tóxico.
Sin embargo, tenga en cuenta la paradoja del omega-3: más no siempre es mejor. Las dosis altas, especialmente las provenientes de suplementos, se han relacionado con un mayor riesgo de fibrilación auricular, un grave problema del ritmo cardíaco. 5 No se necesitan dosis muy altas para obtener los beneficios. Siempre que sea posible, priorice la alimentación y modere la ingesta de suplementos de aceite de krill, solo lo suficiente para favorecer la reparación del hígado y la salud cardíaca, pero sin excederse.
