El aceite que fortalece tu cuerpo reduciendo la grasa, la inflamación y el estrés celular.

• El aceite de krill redujo la grasa hepática y los niveles totales de triglicéridos de forma dosis-dependiente: Los ratones que recibieron aceite de krill experimentaron una reducción significativa del almacenamiento de grasa hepática, con disminuciones tanto del peso del hígado como de la grasa abdominal profunda, similar a la grasa visceral en humanos. Los niveles intracelulares de triglicéridos también disminuyeron al añadir aceite de krill a la dieta. Los triglicéridos hepáticos disminuyeron de 0,73 mg/dl en ratones obesos a 0,59 mg/dl tras la suplementación con aceite de krill. Esto sugiere que el aceite de krill reduce directamente la producción de grasa o aumenta su degradación en el hígado.

El aceite de krill redujo significativamente el estrés oxidativo en las células hepáticas: Los investigadores analizaron los síntomas del daño celular causado por la descomposición de las grasas. Los ratones alimentados con una dieta alta en grasas presentaron niveles elevados de este daño, pero el aceite de krill ayudó a reducirlo. El aceite de krill también estimula los sistemas de defensa naturales del cuerpo, como las enzimas que ayudan a descomponer sustancias nocivas y a proteger las células.

• El aceite de krill mejoró la sensibilidad a la insulina en ratones obesos: La resistencia a la insulina se midió mediante la prueba HOMA-IR, una de las formas más fiables de evaluar la eficacia del organismo para procesar la insulina. Una puntuación baja refleja una buena sensibilidad a la insulina.

El aceite de krill redujo significativamente esta puntuación, junto con los niveles séricos de insulina, lo que demuestra que ayuda al cuerpo a responder mejor a la insulina y a procesar la glucosa con mayor eficacia. Los niveles de adiponectina también aumentaron (esta hormona promueve la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de las grasas). Por otro lado, la leptina, que promueve el almacenamiento de grasa, disminuyó.