Delicioso Pollo Frito Crujiente y Jugoso: El Clásico que Nunca Falla

4. Rebozar correctamente
Retira cada pieza de pollo de la marinada, sacudiendo suavemente el exceso de líquido. Pásala por la mezcla de harina, presionando ligeramente para que el rebozado se adhiera bien.

Asegúrate de que cada pieza quede completamente cubierta. Si deseas un rebozado aún más crujiente, puedes repetir el proceso: volver a pasar el pollo por la marinada y luego por la harina una segunda vez.

5. Calentar el aceite
En una olla profunda o sartén grande, calienta suficiente aceite vegetal a 175 °C. Es importante usar un recipiente profundo para evitar salpicaduras y mantener la temperatura estable.

No llenes demasiado la sartén con pollo; freír en tandas es clave para lograr un resultado dorado y crujiente.

6. Freír el pollo
Coloca cuidadosamente las piezas de pollo rebozadas en el aceite caliente. Fríe cada tanda durante varios minutos, volteando las piezas ocasionalmente para que se doren de manera uniforme por todos lados.

El pollo estará listo cuando adquiera un color dorado intenso y una textura crujiente irresistible. El tiempo de cocción puede variar según el tamaño de las piezas, pero generalmente oscila entre 12 y 15 minutos.

7. Comprobar la cocción
Para garantizar la seguridad y el mejor resultado, asegúrate de que el pollo alcance una temperatura interna de 165 °F (74 °C). Si no tienes termómetro, corta una pieza: la carne debe estar completamente blanca y los jugos deben salir claros.