Relaja gradualmente cada músculo de la cara, incluyendo la mandíbula y la lengua.
Relaja los hombros y deja que los brazos descansen a los costados.
Exhala lentamente, relaja el pecho y siente cómo te pesan las piernas.
Durante 10 segundos, imagina un paisaje relajante, como un lago en calma o un cielo estrellado. Si tu mente está acelerada, repite mentalmente “no pienses” hasta que te duermas.
Lee más en la página siguiente. Puede que te lleve unos días practicar, pero esta técnica es muy efectiva para conciliar el sueño rápidamente.
La manta con peso: un abrazo reconfortante para dormir mejor
Si te gusta sentirte seguro bajo un edredón cálido, una manta con peso podría ser tu mejor aliada. Aplica una presión suave y uniforme sobre tu cuerpo, como un abrazo relajante.
Gracias a esta presión, tu cerebro libera serotonina (la hormona del bienestar) y melatonina (la hormona del sueño), a la vez que reduce el cortisol (la hormona del estrés). ¿El resultado? Te duermes más rápido y duermes más profundamente.
Imaginación guiada: cuando tu mente se convierte en tu aliada
¿Qué pasaría si, en lugar de dar vueltas en la cama, dejaras que tu imaginación te llevara a otro lugar? Esta técnica, recomendada por especialistas del sueño, consiste en visualizar un lugar tranquilo y agradable.
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