3. Ajo: El anticoagulante natural
Utilizado durante siglos en tradiciones culinarias y medicinales, el ajo es un potente aliado para el sistema circulatorio. Sus beneficios son numerosos, pero dos destacan por prevenir las obstrucciones que se observan en la EAP. En primer lugar, se ha demostrado que el ajo ayuda a reducir los lípidos en sangre. Puede reducir el colesterol LDL dañino, a la vez que mantiene o incluso aumenta el colesterol HDL beneficioso, lo que ayuda a mantener las arterias despejadas. En segundo lugar, y quizás de forma más drástica, el ajo actúa como un anticoagulante natural. Ayuda a evitar que las plaquetas se vuelvan demasiado pegajosas y se aglomeren para formar coágulos. Un infarto en la pierna, conocido como isquemia crítica de las extremidades, a menudo implica un coágulo que bloquea completamente una arteria estrechada. El ajo ayuda a que la sangre fluya sin problemas, actuando como un agente de tránsito que previene atascos peligrosos en las vías del sistema circulatorio. Incorporar ajo fresco a la cocina es una forma fácil y deliciosa de aprovechar estos efectos protectores.
