Soy médico y estudio los efectos devastadores de la COVID-19 prolongada. Hoy, es mi propia vida la que está dando un vuelco.

La lucha continúa, pero el camino es largo. Mientras tanto, para evitar recaídas, se mantiene extremadamente alerta, evitando incluso lugares públicos. Usar mascarilla no es una opción para ella, sino una necesidad vital.

Un llamado a la escucha y al reconocimiento.
Hoy en día, millones de personas viven con síntomas persistentes relacionados con la COVID-19. No siempre tienen un diagnóstico claro ni un tratamiento. Y aún menos reconocimiento.

La historia de la Dra. Cohen nos recuerda que se puede ser médico y víctima a la vez. Que se puede saber todo sobre una enfermedad… sin ser inmune.

¿Tienes o conoces a alguien que viva con COVID-19 persistente?
Comparte esta historia para romper el silencio que rodea a esta enfermedad, que aún es demasiado tabú.