Animales, estos receptores sensoriales de nuestro estado de ánimo
Un gato mirando fijamente una esquina, un perro que de repente se vuelve muy cariñoso… Los animales reaccionan a cosas que no siempre percibimos: ruidos sutiles, olores, cambios en la rutina. Muchos también proyectan una presencia tranquilizadora, porque el animal se convierte en un conducto emocional.
En cualquier caso, si tu compañero se acurruca a tu lado, tómalo como una invitación a bajar el ritmo: a menudo es justo lo que necesitamos en un proceso de duelo reconfortante.
¿Y si la verdadera “señal” es lo que te hace sentir bien?
En definitiva, lo más importante no es demostrar nada. Es reconocer lo que te reconforta, te estabiliza y te ayuda a seguir adelante. Si estos momentos se vuelven abrumadores, angustiantes o te impiden vivir tu vida, no dudes en hablar con un profesional: el duelo es un camino y no tienes que recorrerlo solo.
A veces, el amor es silencioso: simplemente se cuela en un pequeño detalle y te recuerda con delicadeza que no estás solo.
