Hay ausencias que llenan todo el espacio. Y luego están esos pequeños momentos —un aroma en el aire, una canción en el momento justo, un escalofrío sin motivo— que dan la impresión de que el amor, al menos, no ha desaparecido. Independientemente de tus creencias, muchas personas en duelo relatan haber experimentado “guiños” inquietantes, a veces tranquilizadores. Sin prometer certeza, aquí hay algunas señales que se mencionan a menudo… y, sobre todo, maneras amables de recibirlas sin miedo.
Las “pequeñas coincidencias” que son demasiado perfectas
Encontrar una pluma clara en el camino, tropezar con una moneda en un lugar inesperado, encontrar repetidamente un nombre raro… En el papel, todo tiene explicación. Pero cuando estos detalles ocurren justo cuando pensabas en la persona, adquieren un sabor diferente: el de un mensaje íntimo, como una nota adhesiva dejada por la vida.
Un consejo sencillo: anota la fecha y el contexto en tu teléfono (“dónde estaba, qué estaba pensando, cómo me sentía”). A veces, releer estas notas es útil; se puede percibir una especie de continuidad.
