Marianne Bachmeier: La madre que disparó al asesino de su hija durante un juicio

Dos años después, el caso llegó a juicio. En la sala del tribunal, Marianne Bachmeier, la madre de Anna, escuchó los detalles del crimen. Abrumada por el dolor, sacó repentinamente una pistola y disparó siete veces. Seis de los disparos alcanzaron a Grabowski, quien murió instantáneamente ante la mirada de los jueces, abogados y periodistas presentes.

El caos se desató de inmediato en la sala. La madre no intentó escapar. Se dejó arrestar, inmóvil, con la mirada perdida. Los medios alemanes la apodaron de inmediato la “madre vengativa”.

Una Alemania dividida
Desde el principio, el país estuvo dividido. Para algunos, Marianne personificaba el dolor de una madre privada de justicia que buscaba vengar a su hija. Para otros, abrió la peligrosa puerta a la justicia por mano propia. El debate se convirtió en un asunto nacional.

En 1983, tras dos años de juicio, se dictó el veredicto. Marianne fue declarada culpable de homicidio involuntario y posesión ilegal de arma de fuego. Fue condenada a seis años de prisión, pero solo cumplió tres antes de ser puesta en libertad.
Las encuestas de la época mostraban una profunda división en la opinión pública: algunos consideraban la sentencia demasiado severa, otros demasiado indulgente.