Hoy escuché algo que me dejó el corazón calentito. Mamá me miró, me acomodó el cabello con cariño y me dijo bajito: “Tú también eres hermoso.” A veces la gente se queda mirando. A veces no saben qué decir. A veces no dicen nada. Pero mi mamá sí sabe. Ella me recuerda que no soy “menos”. Que no soy “raro”. Que soy yo — y que soy amado. Y quizá tú necesitabas leer esto hoy: todos los niños merecen crecer escuchando palabras bonitas. Todos merecen sentirse vistos, respetados y celebrados. Una frase sencilla puede convertirse en fuerza para toda la vida. Si este mensaje llegó hasta ti, ¿me dejas una bendición para todos los niños que están aprendiendo a creer en sí mismos? Una palabra linda, una oración, un corazón… lo que sea. De verdad ayuda. 🥺❤️