Hoy es mi cumpleaños. La mayoría de los niños sueña con fiestas grandes, globos de colores y mesas llenas de dulces. Mi mamá no podía darme nada de eso… aun así, pasó semanas guardando moneditas, ahorrando en todo lo que podía, solo para que hoy yo tuviera este pastel sencillo con dos velas. Cuando puso el pastel en mis manos, me susurró: “Hijo, tal vez el mundo no vea todo lo que pasamos, pero Dios sí. Y si alguien por ahí te desea feliz cumpleaños, agradécele con todo el corazón, porque el cariño también es un regalo.” Así que aquí estoy, con una sonrisa más grande que mi cara, sosteniendo un pastel que cabe en nuestro bolsillo, pero con un amor que no cabe en nuestra casita de barro. Si esta foto llegó hasta ti, tómala como mi manera de tocar tu puerta y decirte: “Hola, hoy es mi cumpleaños. Si en tu corazón hay lugar para una oración, una bendición o una palabra de cariño, me iré a dormir mucho más feliz.” Gracias por recordar que hasta las celebraciones más sencillas pueden ser las más bonitas. ❤️