Guía para limpiar joyas tú mismo

Una vez finalizado el remojo, retire con cuidado la joya y enjuáguela con agua fría corriente para eliminar cualquier residuo. Séquela con un paño suave que no deje pelusa y pula suavemente la superficie. La transformación suele ser inmediata, revelando un brillo y una claridad renovados que se asemejan mucho al acabado original de la joya. Repetir este proceso cada pocas semanas ayuda a mantener el brillo y le permite inspeccionar regularmente cada pieza para detectar engastes sueltos, arañazos o signos de desgaste.

Este método funciona eficazmente con muchos metales, como la plata esterlina, el latón y la joyería chapada en oro. Permite limpiar varias piezas a la vez, lo que lo hace ideal para el mantenimiento de colecciones completas. Es asequible, ecológico y accesible para todos, eliminando la necesidad de costosos limpiadores o servicios profesionales.

Más que una simple técnica de limpieza, este método ofrece tranquilidad. Le permite cuidar sus joyas en casa, preservando no solo su belleza y valor, sino también los recuerdos y el significado de cada pieza con el mínimo esfuerzo y gasto.