Otra causa común es la bursitis, una inflamación de las bolsas llenas de líquido que amortiguan la fricción en la articulación. Este problema puede causar un dolor agudo, especialmente durante el esfuerzo físico o al permanecer en la misma posición durante mucho tiempo.
El dolor de cadera también puede estar relacionado con el síndrome piriforme, una afección en la que un músculo pélvico presiona el nervio ciático, causando molestias no solo en la cadera, sino también a lo largo de la pierna. En estos casos, las personas suelen describir ardor, hormigueo o debilidad muscular.
También es importante recordar que las lesiones deportivas, los desgarros musculares o incluso las caídas pueden desencadenar este dolor. En personas jóvenes y físicamente activas, los microtraumatismos repetitivos suelen ser la causa de molestias en esta articulación.
El dolor de cadera también puede ser un signo de problemas en la zona lumbar. Cuando los nervios de la zona lumbar se comprimen, la molestia puede irradiarse a la cadera, dando la impresión de que el origen está ahí cuando en realidad la causa principal está en la espalda.
En las mujeres, algunas afecciones como la displasia de cadera (desarrollo anormal de la articulación) o los cambios estructurales durante el embarazo pueden causar molestias temporales o permanentes.
