Chiste del momento: Una niña habla con su madre

Continúe leyendo en la página siguiente. A medida que el silencio se hace más denso, la niña no se detiene ahí. Continúa, decidida a captar la atención de sus padres: “¡Miré por el ojo de la cerradura! Hacías cosas raras. ¡Era igualito a ti y al tío Jack, mami!”. Papá, que estaba bebiendo un vaso de agua, se atraganta. ¡¿Tío Jack?! Mamá, roja como un tomate, intenta desesperadamente calmar los ánimos: “Debiste haber entendido mal, cariño”. Pero es inútil, continúa la niña, implacable: “¡No, no, era lo mismo! El tío Jack hacía muecas y tú saltabas en la cama. Y tú, mami, siempre decías: ‘¡Ay, Jack, qué guay eres!'”.

El ambiente se vuelve gélido. Papá, apenas capaz de contener la risa, se cruza de brazos. Mamá, por su parte, parece a punto de echarse a llorar. ¿Qué está pasando? La verdad por fin sale a la luz… o quizás no.

Se desata el caos. Pero la niña, aún tan orgullosa de sí misma, tiene una última revelación reservada: “¡Y tú, papá, le decías a la señora de rojo que tenía las piernas más bonitas que jamás hayas visto! ¡Mamá, sabías que a papá le gustan las piernas!”. El silencio que se hace es denso, casi opresivo. Papá y mamá se miran fijamente, atónitos, como dos luchadores dispuestos a retarse. La situación está completamente fuera de control.