No todos celebraron su llegada. Algunos guardaron silencio, tal vez porque no comprenden lo que ella significa para nosotros. Pero cuando la tuve en mis brazos por primera vez, entendí que el amor no necesita aprobación de nadie. Ella es mi milagro, mi razón para creer que la vida siempre encuentra una manera de darnos un nuevo sentido. Hoy, aunque falten palabras desde afuera, mi corazón rebosa gratitud por dentro. Porque el amor verdadero no necesita aplausos — simplemente existe, puro y eterno. 💖