2. Bicarbonato de sodio
Dado que los hongos prosperan en ambientes ácidos, el bicarbonato de sodio crea un ambiente alcalino que impide su crecimiento.
Modo de empleo: Remojar las uñas en agua tibia con bicarbonato de sodio.
Frecuencia: Repetir este tratamiento varias veces por semana para obtener resultados óptimos.
El uso regular puede ayudar a reducir la decoloración de las uñas y a lucir uñas más claras con el tiempo.
3. Aceite de orégano
El aceite de orégano posee propiedades antimicrobianas eficaces contra infecciones bacterianas y fúngicas.
Modo de empleo: Diluir el aceite de orégano mezclándolo con un aceite base antes de aplicarlo sobre la uña afectada.
Este remedio puede ser especialmente beneficioso cuando se desconoce la causa exacta del amarilleo de las uñas.
4. Peróxido de Hidrógeno
El peróxido de hidrógeno, reconocido por su capacidad para eliminar manchas, puede ayudar a tratar el amarilleamiento de las uñas causado por el esmalte u otras sustancias externas.
Modo de empleo: Prepare una solución mezclando peróxido de hidrógeno con agua tibia y luego remoje las uñas en la mezcla.
Opcional: Agregar bicarbonato de sodio puede aumentar la eficacia del tratamiento.
El peróxido de hidrógeno actúa penetrando la superficie de la uña y aclarando las manchas, de forma similar a su acción en los procedimientos de blanqueamiento dental.
5. Vitamina E
La vitamina E ayuda a retener la humedad y favorece la salud de la piel, el cabello y las uñas.
Modo de empleo: Aplique aceite de vitamina E directamente sobre las uñas o tómelo por vía oral como suplemento dietético.
También es beneficioso para controlar el síndrome de las uñas amarillas, una afección que se caracteriza por uñas engrosadas, estriadas y descoloridas.
