5 colores que debes evitar después de los 50: pueden opacar tu brillo

El azul oscuro suele considerarse una alternativa “segura” al negro, pero puede producir un efecto similar cuando está muy saturado. El resultado: la tez parece menos uniforme, menos vibrante, como si la luz ya no se reflejara correctamente. Para mantener la elegancia sin perder luminosidad, opta por azules más brillantes: azul rey, índigo, azul pavo real… verdaderos aliados para una luminosidad saludable.
Pastel: suave sobre el papel, menos favorecedor para la piel
Evocan helados de verano, suéteres ligeros y el regreso de los días soleados. Sin embargo, los pasteles a veces pueden ofrecer poco contraste con la piel, dando un aspecto ligeramente cansado. No hay necesidad de desterrarlos: se pueden usar en pequeños toques, en accesorios, o puedes elegir versiones ligeramente más atrevidas como un rosa frambuesa claro o un azul cielo vibrante.

Verde caqui: tendencia, sí… favorecedor, no siempre.
Muy de moda en las últimas temporadas, el caqui aporta carácter a un conjunto, pero puede acentuar los rasgos si le falta luminosidad. Algunas tez se ven un poco apagadas, como si el color absorbiera la luz. Una solución sencilla es optar por verdes más frescos: salvia, oliva claro o verde esmeralda, que aportan profundidad y luminosidad de inmediato.

Colores neón: llenos de energía… a veces demasiado.

Brillantes, divertidos y decididamente modernos, los tonos fluorescentes llaman la atención al instante. Pero su intensidad crea un fuerte contraste con el rostro, a veces acentuando ciertos detalles que quizás quieras suavizar. Si te gusta su lado brillante, úsalos en accesorios (bolso, zapatos, bufanda) para disfrutar de su dinamismo sin que dominen tu tez.