Conclusiones clave
Eliminar es el primer paso: Antes de añadir alimentos beneficiosos, es crucial eliminar o reducir los elementos que dañan tus vasos sanguíneos, como el alcohol, el exceso de sal, los alimentos ultraprocesados y la nicotina.
Aprovecha el poder de las plantas: Muchos de los alimentos más eficaces para la circulación son de origen vegetal, ricos en fibra, antioxidantes y compuestos únicos que protegen y reparan tus arterias.
Apoya a tus células madre: Ciertos alimentos pueden estimular a las células madre de tu cuerpo a reparar los vasos sanguíneos dañados y mejorar el flujo sanguíneo.
La salud intestinal es salud vascular: Un microbioma intestinal sano desempeña un papel directo en el control del colesterol, la reducción de la inflamación y el apoyo a todo tu sistema circulatorio. La constancia es clave: Incorporar estos alimentos a tu dieta diaria no es una solución única, sino una estrategia a largo plazo para mantener una circulación saludable durante años.
Antes de añadir, debes restar: Cosas clave que debes evitar
Antes de enriquecer tu dieta con alimentos que mejoran la circulación, debemos eliminar los factores que dañan activamente tus arterias. Piensa en ello como limpiar los residuos de una tubería obstruida antes de intentar mejorar la presión del agua. El primero en la lista es el alcohol. Es una toxina que daña los vasos sanguíneos y puede inhibir las células madre que tu cuerpo necesita para repararse. El siguiente es el exceso de sal. Una dieta alta en sal corroe el delicado revestimiento de los vasos sanguíneos, causando daños que provocan inflamación y viscosidad. Esto facilita que el colesterol y las grasas acumulen placas, estrechando las arterias. Encontrarás grandes cantidades de sal en las comidas de los restaurantes y, sobre todo, en los alimentos ultraprocesados. Estos alimentos son una triple amenaza, a menudo cargados de sal, grasas no saludables y azúcares que contribuyen a la aterosclerosis, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2, una afección conocida por destruir la circulación. Finalmente, debes dejar de fumar y vapear. La nicotina es un vasoconstrictor directo (contrae los vasos sanguíneos) y daña gravemente su revestimiento, acelerando el proceso de endurecimiento y obstrucción. Simplemente no puedes compensar el daño causado por estos hábitos comiendo.
